Publicado el 07.12.2005 | Investigación | 31399 Lecturas | 154 comentarios
Preguntas frecuentes
Despeje sus dudas e incertidumbres en el caso que conmueve a la Argentina y despierta la atención sobre el funcionamiento de las redes de trata y tráfico de mujeres para la prostitución en América Latina.


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¿Quién es Marita Verón?
Es una joven tucumana de 26 años, que fue secuestrada en la esquina de su casa el 03 de abril de 2002. Tiene una hija de 6 años que aún la espera. Había terminado el secundario y trabajaba para mantener a su familia.
¿Qué está haciendo la justicia?
Poco y nada. Lo más importante es que no se la está buscando. A una chica como Marita no se la traga la tierra, en algún lado está. Luego de 2 años de búsqueda e investigación de la familia, se lograron rescatar a muchas chicas que la vieron y saben que fue intercambiada (vendida) entre varios grupos mafiosos del NOA (noroeste argentino). En este momento hay cientos de chicas que están siendo sometidas a la prostitución contra su voluntad y que fueron raptadas de sus hogares. La justicia lo sabe.
¿Quienes están involucrados en su secuestro y desaparición?
Se sabe que la policía de Tucumán no cuenta todo lo que sabe. Hay policías que la vieron y lo niegan. Hay funcionarios políticos en Tucumán y La Rioja que hicieron todo lo posible por impedir su búsqueda y desviar la investigación. Muchos de estos funcionarios y líderes políticos están involucrados con los grupos mafiosos. Hay testimonios de chicas que afirman haber sido abusadas por los mismos jueces y políticos que han intervenidos estos casos.
¿Cómo puede haber secuestros hoy en Argentina?
En primer lugar es imprescindible comprender que todo secuestro tiene un fin determinado. En el caso de Marita (y de otros cientos de chicas) este fin es la esclavitud para la prostitución, y este negocio existe porque hay una fuerte demanda. Secuestrar a una persona no es fácil, requiere muchos recursos y una logística particular. Es prácticamente imposible hacerlo a espaldas de la policía.
¿Cómo funcionan estos grupos mafiosos?
La clave está en quién tiene el control del territorio; quien lo tiene puede administrar el tráfico (personas, drogas, armas, autos, etc). Nadie controla un territorio tan grande como el noroeste argentino sólo. Estos grupos funcionan como redes, trasladándolas de provincia en provincia; intercambian recursos y mercancías. Puesto que este control de territorio no puede hacerse a espaldas de la fuerza pública (como la policía, ya que ésta es la principal fuerza de seguridad que controla el territorio en nombre del Estado) es habitual encontrar policías involucrados, y estos suelen actuar obedeciendo órdenes de superiores tales como funcionarios judiciales y políticos que se relacionan con las bandas o forman parte de ellas. Pero además la impunidad alcanza tal grado que estas redes tienen en la Argentina una plataforma desde la cual operan internacionalmente, traficando chicas al primer mundo.
¿Hay otros casos como el de Marita?
Si. Cada vez son más las denuncias que recibimos. Sólo en Tucumán hay cerca de 70 denuncias de desaparición de niñas en los últimos 5 años. En La Rioja desapareció en abril del 2005 Ramona Mercado (13 años), y en agosto del 2004 desapareció la ciudadana suiza Annagreth Würgler (23 años); en en julio del 2004, en Entre Ríos, desapareció María Fernanda Aguirre (13 años); en La Pampa desapareció en febrero de 2004 Andrea López (23 años); en Bariloche desapareció la ciudadana alemana Nikola Henkler (28 años) en diciembre de 2002. Las pistas de todos estos casos señalan que el fenómeno es el mismo. Y parte de esto se sabe gracias a las chicas recuperadas que a pesar del calvario que han vivido tienen la valentía de brindar su testimonio. Un dato no menor es que en general estas redes de trata y tráfico apuntan a captar o secuestrar chicas de condición muy humilde ya que pertenecen a un grupo social vulnerable debido a que sus familias no suelen tener recursos para buscarlas por todo el país. Sin embargo, el nivel de impunidad es tan elevado que el secuestro se ha extendido a mujeres de otros estratos sociales más altos, e incluso extranjeras, desafiando con su impunidad directamente a otros gobiernos.
¿Cómo logran retenerlas y que no se escapen?
Es importante comprender que el secuestro es el método más violento y el menos frecuente. Por lo tanto es el que más riesgo tiene para los grupos mafiosos. La forma más común de captar chicas es prometiéndoles un trabajo en otra provincia de manera que puedan enviar dinero a sus hogares. Generalmente les retienen los documentos para alterar su identidad y poder venderlas de grupo en grupo, ya que ante un allanamiento pueden alegar que son mayores de edad y que están prostituyéndose por voluntad propia. Si hablan, no sólo corre riesgo su vida sino también la de sus familiares. Las chicas que pudieron escaparse cuentan historias terribles: son sometidas a torturas y amenazas de muerte contra sus familiares, que muchas veces se cumplen.
¿Quién protege a las chicas recuperadas y sus familias?
Hay intentos y mecanismos que son importantes pero insuficientes ya que no logran desplegar su potencial por falta de recursos y autonomía. El Programa Nacional Anti-Impunidad realiza una labor vital: allí trabajan especialistas en derechos humanos y familiares de víctimas de casos de impunidad que han luchado -y lo siguen haciendo- por sus casos y por muchos otros en los que se han enfrentado a sectores impunes y muy poderosos de la Argentina. Su trabajo es identificar las causas y factores de impunidad para denunciarlos y promover en el Estado las reformas necesarias para evitar su reedición. Allí están Rosa Bru (madre de Miguel, un estudiante desaparecido en La Plata), Raquel Witis (madre de Mariano, asesinado por la policía bonaerense), Luis Bordón y Miriam Medina (padres de Sebastián Bordón, torturado y asesinado por la policía de Mendoza), Dolores Demonty (Madre de Ezequiel, el chico que murió cuando policías federales lo obligaron a cruzar a nado el Riachuelo), Gustavo Melmann (padre de Natalia, una adolescente que fue violada y asesinada por la policía de Miramar) y muchos otros familiares que aunque no son tan conocidos, aportan su lucha y experiencia. Otra instancia es la Oficina de Asistencia a la Víctima de la Procuración de la Nación, que realiza un trabajo muy importante, pero la falta de recursos hace que estos esfuerzos sean insuficientes. Las chicas han sufrido y requieren atención psicológica permanente, asistencia en salud para ellas y sus familiares; fueron secuestradas desde su adolescencia y por lo tanto han perdido años de su vida, en la mayoría de los casos no poseen estudios ni capacitación alguna para generarse un sustento de vida por fuera del calvario que han vivido.
¿Qué hace el resto del Estado para rescatar a las jóvenes y luchar contra estas mafias?
El Estado no tiene una política activa sobre esta problemática. Y esto es algo que están planteando fuertemente los familiares del Programa Nacional Anti-Impunidad, la Procuración de la Nación, la Oficina de Asistencia a la Víctima, e incluso organizaciones como la OIM (Organización Internacional para las Migraciones). No hay un organismo público con recursos y poder de investigación y acción policial y judicial independiente que actúe en estos casos. El delito de trata y tráfico de mujeres no es un delito federal; esto quiere decir que los jueces de una provincia sólo pueden actuar en su jurisdicción, lo que limita la intervención de una fuerza federal que potencialmente no tenga intereses involucrados. Si en una provincia existen sospechas de que la policía, la justicia y el poder político están implicados en este tipo de delitos, hoy es imposible actuar en forma efectiva ya que hacerlo implicaría pedirle a los mismos sospechados que se auto-investiguen.
¿Cómo se puede colaborar en la búsqueda de Marita Verón?
Hay que preguntarse porqué la sociedad Argentina ha permitido el comercio y esclavitud de mujeres para la prostitución. La respuesta está -en parte- en el nivel de impunidad con el que vivimos desde hace décadas. Si los gobiernos han estado ausentes ello no implica que el ciudadano también lo esté. Cualquier persona que conozca algún dato sobre el destino de Marita, o sobre cualquier otra chica que está siendo sometida a la prostitución en contra de su voluntad, puede contactarse con la familia Verón mediante el sitio en Internet www.casoveron.org.ar o llamando al teléfono gratuito y confidencial del Programa Nacional Anti-Impunidad 0800-122-5878 de lunes a viernes, de 10 a 18 hs. Necesitamos encontrar a Marita y sólo podemos hacerlo con su ayuda.
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